Mahābhārata La historia de la Gran India
<< 35 Construccion de la casa de laca >>

Luego Duryodhana y sus hermanos menores se ganaron a todos los ministros del gobierno con regalos de riqueza y posición. Expertos consejeros empleados por Dhrtarastra comenzaron a hablar acerca de una encantadora ciudad llamada Varanavata, dijeron: "En la ciudad de Varanavata habrá una enorme convención, la más disfrutable del mundo en honor al Señor Siva, esa región está llena de toda clase de joyas, ¡es la zona más encantadora!" De este modo y por la orden de Dhrtarastra continuaron elogiando la región de Varanavata.

Mientras los Pandavas escuchaban cada vez más acerca de la encantadora ciudad de Varanavata, surgió su deseo de ir allá, y cuando Dhrtarastra, el hijo de Ambika, sintió que una fuerte curiosidad había surgido en ellos les dijo a los Pandavas: "Estos hombres míos siempre están hablando una y otra vez acerca de Varanavata, dicen que es la ciudad más encantadora del mundo. Mi querido Yudhisthira, si ustedes jóvenes les gustaría ver las festividades en Varanavata, entonces vayan allá con sus amigos y seguidores y disfruten como semidioses inmortales; le pueden ofrecer a los brahmanas y a todos los que canten canciones sagradas tantas joyas como gusten y así ustedes brillarán en esa ciudad como semidioses en el cielo. Después de disfrutar por algún tiempo allá y de sentir el placer más elevado, ustedes felices jóvenes, podrán regresar a Hastinapura".

Accediendo al deseo de su tío Dhrtarastra y comprendiendo que Duryodhana exitosamente había persuadido a los hombres importantes del gobierno, Yudhisthira respondió: "Que así sea".

Entonces Yudhisthira habló en voz baja las siguientes palabras patéticas a Drona, Krpa, Bahlika, Asvatthama, el Kuru Somadatta, al gran sabio Bhisma, al magnánimo Vidura, y a la muy reverenciada Gandhari: "Mis queridos parientes por la orden de Dhrtarastra moraremos por algún tiempo con nuestra gente en la hermosa y bulliciosa ciudad de Varanavata. Que todos ustedes estén complacidos con este plan y bendíganos con palabras auspiciosas, de modo que fortalecidos con sus bendiciones nunca seamos vencidos por la maldad".

Cuando todos los Kauravas escucharon las palabras de Yudhisthira sus rostros se pacificaron y se acercaron a los Pandavas y los bendijeron diciendo: "¡Que siempre estén saludables en su viaje y felices con quienquiera que se encuentren! ¡Oh queridos hijos de Pandu, que no tengan ni siquiera un vestigio de infortunio!"

Así los Pandavas fueron bendecidos para obtener buena fortuna en su nuevo reino, y habiendo realizado todos los deberes requeridos partieron para Varanavata.

Duryodhana, cuya alma estaba corrompida por la maldad, sintió gran placer y llevó a su consejero Purocana a un lado, ¡Oh noble Bharata!, dando un apretón a la mano derecha de Purocana, Duryodhana le dijo: "Purocana, ésta abundante Tierra repleta de riquezas ahora son mías!, y debido a que son mías también son tuyas y debes ayudarme a protegerlas. No hay nadie en quien confío más que en ti, ningún otro amigo con quien pueda consultar y aliarme mejor que tú, querido amigo manten nuestra reunión completamente confidencial, ya que debes destruir a mis enemigos y salvarme de sus artimañas con los medios más astutos. Te lo explicaré y tú debes hacerlo exactamente como digo.

"Dhrtarastra ha ordenado a los Pandavas ir a Varanavata y por la orden de Dhrtarastra permanecerán allá por algún tiempo y disfrutarán de las festividades locales; debes irte rápidamente en un cuadriga jalada por fuertes mulas; haz lo que se tiene que hacer para llegar hoy mismo a Varanavata. Allí debes ver que se haga una construcción de una casa lujosa con cuatro salas majestuosas. La casa debe estar extremadamente bien protegida y debe tener una armería contigua. Debes encontrar cáñamo, árboles de resina, y otros materiales inflamables disponibles localmente y proporcionárselos a los constructores. Las paredes deben construirse de arcilla mexclada con aceite, mantequilla clarificada y una gran cantidad de laca. Cerciórate que las paredes estén cubiertas con yeso".

"Coloca cáñamo, bambú, mantequilla y toda clase de enseres de madera en toda la casa, haz todo de tal manera que los Pandavas, incluso si investigan no sospechen de ti, y por lo tanto que ni ellos ni otras personas se den cuenta que la casa ha sido construida para arder en llamas".

"Cuando la mansión haya sido construida de esta manera debes mostrar a los Pandavas el mas grande honor y cerciorarte de que vivan allí con Kunti y sus afectuosas doncellas. Exquisitas sillas, camas y vehículos deben ser dispuestos a los Pandavas para que así mi padre esté complacido. Con el tiempo que tenemos todo debe estar preparado de modo que los Pandavas vivan felices y con plena confianza en la ciudad de Varanavata".

"Pero cuando veas que están durmiendo profundamente, sin temor o sospecha le prendes fuego por la puerta de la casa. Cuando los Pandavas hallan sido quemados hasta morir, lo que los ciudadanos y nuestros parientes dirán acerca de los Pandavas será: 'Se quemaron hasta morir en su propia casa'.

"Así lo haré", le prometió Purocana al malvado Kaurava y partió en una cuadriga jalada por mulas a la ciudad de Varanavata. Salió rápidamente, ¡oh rey!, decidido a realizar la voluntad de Duryodhna, y preparó todo exactamente como Duryodhana se lo había ordenado.

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