Kṛṣṇa La Suprema Personalidad de Dios
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Hace mucho, mucho tiempo, hubo una asamblea de grandes sabios en la ribera del río Sarasvatī, que realizaron un gran sacrificio llamado Satra-yajña. En asambleas así, los grandes sabios que se encuentran presentes suelen discutir acerca de temas védicos, y cuestiones filosóficas, y en esa reunión particular se hizo la siguiente pregunta: las tres deidades regentes de este mundo material, es decir, el Señor Brahmā, el Señor Viṇu y el Señor Śiva, dirigen todos los asuntos de este cosmos, pero, ¿cuál de ellos es el supremo? Después de mucho discutir acerca de esa pregunta, se comisionó al gran sabio de nombre Bhṛgu, quien es el hijo del Señor Brahmā, para que pusiera a prueba a todas las tres deidades regentes, y le informara a la asamblea cuál era la más grandiosa.

Habiendo sido comisionado así, el gran sabio Bhṛgu Muni fue en primer lugar a la residencia de su padre, que se encuentra en Brahmaloka. Las tres deidades son los controladores de las tres cualidades materiales, es decir, las cualidades de la bondad, la pasión y la ignorancia. El plan que los sabios habían acordado, era que Bhṛgu pusiera prueba cuál de las deidades regentes poseía la cualidad de la bondad en pleno. Por lo tanto, cuando Bhṛgu Muni llegó a donde estaba su padre, el Señor Brahmā, debido a que quería poner a prueba si éste tenía la cualidad de la bondad, no le ofreció sus respetos, a propósito, ni mediante el ofrecimiento de reverencias ni mediante el ofrecimiento de oraciones. Es deber de un hijo o un discípulo ofrecer respetos y recibir oraciones apropiadas cuando se acerca a su padre o al maestro espiritual. Pero Bhṛgu Muni dejó a propósito de ofrecer respetos, sólo para ver cuál era la reacción del Señor Brahmā a esa negligencia. El Señor Brahmā se enfureció mucho ante la desfachatez de su hijo, y exhibió señales que demostraron en forma definitiva que así había sido. Incluso estaba dispuesto a condenar a Bhṛgu, maldiciéndolo, pero debido a que Bhṛgu era su hijo, el Señor Brahma controló su ira con su gran inteligencia. Eso significa que si bien la cualidad de la pasión era resaltante en el Señor Brahmā, él tenía el poder de controlarla. La ira del Señor Brahmā y el control de su ira, se asemejan al fuego y al agua. El agua se produce del fuego, pero el fuego puede ser extinguido con agua. De forma similar, si bien el Señor Brahmā estaba muy furioso debido a su cualidad de pasión, aun así pudo controlar su pasión debido a que Bhṛgu Muni era su hijo.

Después de poner a prueba al Señor Brahmā, Bhṛgu Muni fue directamente al planeta Kailaśa, donde reside el Señor Śiva, Bhṛgu Muni resultaba ser el hermano del Señor Śiva. Por consiguiente, tan pronto como Bhṛgu Muni se acercó, el Señor Śiva se sintió muy contento y se levantó personalmente para abrazarlo. Pero cuando el Señor Śiva se acercó, Bhṛgu Muni rehusó abrazarlo. «Mi querido hermano», dijo él, «tú siempre te encuentras muy impuro. Debido a que tú untas tu cuerpo con cenizas, no eres, por lo tanto, muy limpio. Por favor, no me toques». Cuando Bhṛgu Muni rehusó abrazar a su hermano, diciendo que el Señor Śiva era impuro, este último se enfureció mucho con él. Se dice que una ofensa se puede cometer bien sea con el cuerpo, con la mente, o con la palabra. La primera ofensa de Bhṛgu Muni, que cometió en contra del Señor Brahmā, fue una ofensa hecha con la mente. Su segunda ofensa, que cometió contra el Señor Śiva al insultarlo, criticándolo por sus hábitos sucios, fue una ofensa de palabra. Debido a que la cualidad de la ignorancia se encuentra resaltante en el Señor Śiva, cuando él escuchó el insulto de Bhṛgu, sus ojos de inmediato se enrojecieron por la ira. Con furia incontrolable, cogió su tridente y se dispuso a matar a Bhṛgu Muni. En ese momento, la esposa del Señor Śiva, Pārvatī, se encontraba presente. Su personalidad es una mezcla de las tres cualidades, y, por lo tanto, ella recibe el nombre de Triguṇamāyī. En este caso, ella salvó la situación al evocar la cualidad de la bondad del Señor Śiva. Ella cayó a los pies de su esposo, y con sus dulces palabras lo convenció de que no matara a Bhṛgu Muni.

Después de ser salvado de la ira del Señor Śiva, Bhṛgu Muni fue directamente al planeta Śvetadvīpa, donde el Señor Viṇu yacía en una cama de flores, acompañado por Su esposa, la diosa de la fortuna, quien estaba dedicada a darle masajes a Sus pies de loto. Ahí Bhṛgu Muni cometió a propósito el pecado más grande de todos, ofendiendo al Señor Viṇu mediante sus actividades corporales. La primera ofensa que cometió Bhṛgu Muni era mental, la segunda ofensa era verbal y la tercera ofensa era corporal. Esas diferentes ofensas can de menor a mayor en ese orden. Una ofensa que se hace con la mente es de hecho una ofensa; la misma ofensa hecha verbalmente, es comparativamente más grande, y cuando se hace mediante una acción corporal, alcanza el grado superlativo de su aspecto ofensivo. Así que Bhṛgu Muni cometió la ofensa más grande de todas al tocar el pecho del Señor con su pie, en presencia de la diosa de la fortuna. Naturalmente, el Señor Viṇu es plenamente misericordioso. Él no se enfureció ante las actividades de Bhṛgu Muni, debido a que Bhṛgu Muni era un gran brāhmaṇa. Un brāhmaṇa ha de ser perdonado si algunas veces comete una ofensa, y el Señor Viṇu dio el ejemplo de ello. Sin embargo, se dice que, desde el momento de ese incidente, la diosa de la fortuna, Lakmī, no ha tenido una disposición muy favorable hacia los brāhmaṇas, y, en consecuencia, debido a que la diosa de la fortuna se abstiene de darles bendiciones a los brāhmaṇas, éstos generalmente son muy pobres. El hecho de que Bhṛgu Muni tocara el pecho del Señor Viṇu con su pie era ciertamente una gran ofensa, pero el Señor Viṇu era tan magnánimo, que no le dio importancia. Los supuestos brāhmaṇas de Kali-yuga se sienten a veces muy orgullosos de que pueden tocar el pecho del Señor Viṇu con sus pies. Pero cuando Bhṛgu Muni tocó el pecho del Señor Viṇu con sus pies era diferente, pues bien era la ofensa más grande de todas, el Señor Viṇu, por ser sumamente magnánimo, no lo tomó muy en serio.

En vez de enfurecerse con Bhṛgu Muni o maldecirlo, el Señor Viṇu de inmediato se levantó de su cama juntamente con Su esposa, al diosa de la fortuna, y le ofreció respetuosas reverencias al brāhmaṇa. Él le habló a Bhṛgu Muni de la siguiente manera: «Mi querido brāhmaṇa, constituye un gran bendición para Mí que hayas venido aquí. Por lo tanto, por favor, siéntate en este cojín por unos cuantos minutos. Mi querido brāhmaṇa, lamento mucho que justamente cuando entraste Yo no pudiera recibirte apropiadamente. Fue una gran ofensa de Mi parte, y te suplico que me perdones. Tú eres tan puro y magnánimo, que el agua que lava tus pies de loto puede purificar incluso los lugares de peregrinaje. Por consiguiente, Yo te pido que purifiques el planeta Vaikuṇṭha donde Yo vivo con Mis asociados. Mi querido padre, ¡oh, gran sabio!, Yo sé que tus pies son muy suaves, como una flor de loto, y que Mi pecho es tan duro como un rayo. Debido a ello, temo que puedas haber sentido un poco de dolor al tocar Mi pecho con tus pies. Permíteme tocar tus pies para aliviar el dolor que has sufrido». El Señor Viṇu comenzó entonces a darle masajes a los pies de Bhṛgu Muni.

El Señor continuó hablándole a Bhṛgu Muni: «Mi querido señor», dijo Él, «ahora mi pecho se ha santificado debido al toque de Tus pies, y ahora estoy seguro de que la diosa de la fortuna, Lakmī, se sentirá muy contenta de vivir ahí perpetuamente». Otro nombre de Lakmī es Cañcalā, el cual indica que ella no se queda en un mismo lugar durante mucho tiempo. Por lo tanto, observamos que la familia de un hombre rico, algunas veces se vuelve pobre después de algunas generaciones, y algunas veces vemos que la familia de un hombre pobre se vuelve muy rica. Lakmī, la diosa de la fortuna, es Cañcalā en este mundo material, mientras que en los planetas Vaikuṇṭha vive eternamente a los pies de loto del Señor. Debido a que Lakmī es famosa como Cañcalā, el Señor Nārāyaṇa indicó que ella quizás no habría vivido perpetuamente cerca de Su pecho, pero debido a que Su pecho había sido tocado por los pies de Bhṛgu Muni, ahora estaba santificado, y no había posibilidad de que la diosa de la fortuna se fuera. Sin embargo, Bhṛgu Muni pudo darse cuenta de su posición y de la del Señor, y se pasmó de asombro ante el comportamiento de la Suprema Personalidad de Dios. Debido a su gratitud, su voz se ahogó, y no pudo responder a las palabras del Señor. Las lágrimas se deslizaban de sus ojos, y no pudo decir nada. Simplemente se quedó de pie y en silencio ante el Señor.

Después de poner a prueba al Señor Brahmā, al Señor Śiva y al Señor Viṇu, Bhṛgu Muni regresó a la asamblea de los grandes sabios que se efectuaba en la ribera del río Sarasvatī y relató la experiencia que había tenido. Después de escucharlo con gran atención, los sabios concluyeron que de todas las deidades regentes, Viṇu es sin duda quien está situado en la modalidad de la bondad en el mayor grado. En El Śrīmad-Bhāgavatam, hay una descripción que dice que esos sabios son brahmā-vādinām. Brahmā-vādinām se refiere a aquellos que hablan de la Verdad Absoluta pero que aún no han llegado a una conclusión. Por lo general, brahmavādī se refiere a los impersonalistas o a aquellos que son estudiantes de los Vedas. Por lo tanto, se concluye que todos los sabios reunidos eran estudiantes serios de la literatura védica, pero no habían llegado a conclusiones definitivas acerca de quién era la Suprema Personalidad de Dios. Después de oír de las experiencias que Bhṛgu Muni había tenido en sus encuentros con las tres deidades regentes —el Señor Śiva, el Señor Brahmā, y el Señor Viṇu— los sabios concluyeron que el Señor Viṇu es la Verdad Suprema, la Personalidad de Dios. En El Śrīmad-Bhāgavatam se dice que, después de oír los detalles que relatara Bhṛgu Muni, los sabios se asombraron debido a que si bien el Señor Brahmā y el Señor Śiva de inmediato se habían agitado, el Señor Viṇu, a pesar de haber sido pateado por Bhṛgu Muni, no se agitó en lo más mínimo. Se da el ejemplo de que puede que una ligera brisa agite las lámparas pequeñas, pero la lámpara más grande de todas o la fuente iluminadora más grande de todas, el Sol, nunca se mueve, ni siquiera ante el más grande de los huracanes. La grandeza de uno debe medirse según la habilidad de que uno tenga de tolerar situaciones provocadoras. Los sabios reunidos en la ribera del río Sarasvatī concluyeron que, si alguien quiere verdadera paz y libertad de todo temor, debe refugiarse en los pies de loto de Viṇu. Si el Señor Brahma y el Señor Śiva perdieron su actitud pacífica ante una pequeña provocación, ¿cómo podían ellos mantener la paz y la tranquilidad de sus devotos? Sin embargo, en cuanto al Señor Viṇu, se declara en El Bhagavad-gītā que todo aquel que acepta al Señor Viṇu o Kṛṣṇa como el amigo supremo, alcanza la más elevada perfección de la vida pacífica.

Así pues, los sabios concluyeron que por seguir los principios del vaiṇava-dharma, uno se vuelve verdaderamente perfecto, pero si uno sigue todos los principios religiosos de una secta particular y no se vuelve avanzado en cuanto a entender a la Suprema Personalidad de Dios, Viṇu, toda esa labor de amor es infructuosa. Ejecutar principios religiosos significa llegar a la plataforma del conocimiento perfecto. Si uno llega a la plataforma del conocimiento perfecto, entonces se desinteresará de los asuntos materiales. Conocimiento perfecto significa conocer el propio yo, y conocer el Yo Supremo. El Yo Supremo y el yo individual, si bien son uno en términos de naturaleza, son diferentes en términos de su cantidad. Ese entendimiento analítico del conocimiento, es perfecto. Simplemente entender: «Yo no soy materia; soy espíritu», no es conocimiento perfecto. El verdadero principio religiosos es el servicio devocional, o bhakti. Eso se confirma en El Bhagavad-gītā. El Señor Kṛṣṇa dice: «Abandona todos los demás principios religiosos y simplemente ríndete a Mí». Por lo tanto, el término dharma se aplica sólo al vaiṇava-dharma, o bhāgavata-dharma, al cual sigue el automático logro de todas las demás buenas cualidades y avances de la vida.

El conocimiento más elevado y perfecto de todos, consiste en el conocimiento acerca del Señor Supremo. Él no puede ser entendido mediante ningún proceso religioso que no sea el servicio devocional; por consiguiente, el resultado inmediato del conocimiento perfecto se logra mediante la ejecución del servicio devocional. Después de conseguir el conocimiento, uno se desinteresa del mundo material. Eso no se debe a la árida especulación filosófica. Los devotos se desinteresan del mundo material debido no tan sólo a un entendimiento teórico, sino por la experiencia práctica. Cuando un devoto se da cuenta del efecto de asociarse con el Señor Supremo, odia naturalmente la asociación de los supuestos sociedad, amistad y amor. Ese desapego no es árido, sino que se debe al logro de un nivel superior de vida, alcanzado al saborear melosidades trascendentales. Se afirma además en El Śrīmad-Bhāgavatam, que después de conseguir ese conocimiento y ese desapego de la complacencia sensual material, se consiguen también, sin un esfuerzo separado, las ocho opulencias que se obtienen mediante la práctica del yoga místico, es decir, siddhis tales como: aṇimā, laghimā y prāpti. Mahārāja Ambarīa es el ejemplo perfecto de ello. Él no era un yogī místico, sino un gran devoto; sin embargo, cuando hubo una desavenencia entre Mahārāja Ambarīa y el gran místico Durvāsā, éste último quedó vencido ante la presencia de la actitud devocional de aquél. En otras palabras, un devoto no necesita practicar el sistema de yoga místico para obtener poder. Por la gracia del Señor, el poder lo respalda, así como cuando un niñito está rendido a un poderoso padre, todos los poderes del padre lo respaldan.

Cuando una persona se vuelve famosa como devota del Señor, su reputación nunca habrá de extinguirse. El Señor Caitanya, cuando conversaba con Rāmānanda Rāya, preguntó. «¿Cuál es la fama más grande que existe?». Rāmānanda Rāya respondió que la fama perfecta es la de ser conocido como devoto puro del Señor Kṛṣṇa. Por lo tanto, se concluye que viṇu-dharma, o la religión del servicio devocional que se le presta a la Suprema Personalidad de Dios, está destinada a las personas pensativas. Mediante la correcta utilización de la cualidad de ser pensativo, uno llega a la etapa de pensar en la Suprema Personalidad de Dios. Por pensar en la Suprema Personalidad de Dios, uno se libera de la contaminación de la defectuosa asociación que se encuentra en una condición perturbada debido a la escasez que hay en la sociedad humana de esos devotos pacíficos. A menos que uno sea devoto, no puede ser imparcial con todas las entidades vivientes. Un devoto tiene la misma disposición para con los animales, los seres humanos, y para con todas las entidades vivientes, pues él ve a cada entidad viviente como una parte integral del Señor Supremo. En El Śrī Ÿopaniad se afirma claramente que aquel que ha llegado a la etapa de ver a todos los seres vivientes de una manera imparcial, no odia a nadie ni favorece a nadie. El devoto no anhela poseer más de lo que necesita. Por lo tanto, los devotos son akiñcana; un devoto se siente satisfecho en cualquier condición de vida. Se dice que un devoto posee una mente equilibrada, bien sea que esté en el infierno o en el cielo. Un devoto es indiferente a todos los asuntos que no se refieren a su ocupación en el servicio devocional. Ese modo de vida es la etapa perfeccionadora más elevada, de la cual uno puede ser elevada al mundo espiritual, de vuelta al hogar, de vuelta a Dios. Los devotos de la Suprema Personalidad de Dios se ven especialmente atraídos por la cualidad material más elevada, la bondad, y el brāhmaṇa calificado es la representación simbólica de esas bondad. Por lo tanto, un devoto se encuentra apegado a la etapa brahmínica de la vida. Él no tiene mucho interés en la pasión ni en la ignorancia, si bien esas cualidades también emanan del Señor Supremo, Viṇu. El Śrīmad-Bhāgavatam describe a los devotos como nipuṇa-buddhayaḥ, lo cual significa que constituyen la clase de hombres más inteligentes. El devoto, no siendo influenciado por el apego ni el odio, vive muy pacíficamente, y no es agitado por la influencia de la pasión y la ignorancia.

Podría preguntarse aquí por qué un devoto ha de estar apegado a la cualidad de la bondad del mundo material, si él es trascendental a todas las cualidades materiales. La respuesta es que, hay diferentes clases de personas que se encuentran bajo el control de las modalidades de la naturaleza material. Aquellos que se encuentran bajo el control de la modalidad de la ignorancia se denominan rākasas, aquellos que se encuentran bajo el control de la modalidad de la pasión se denominan asuras, y aquellos que se encuentran bajo el control de la modalidad de la bondad se denominan suras, o semidioses. Bajo la dirección del Señor Supremo, esas tres clases de hombres son creadas por la naturaleza material, pero aquellos que se encuentran bajo el control de la modalidad de la bondad, tienen una mejor oportunidad de ser elevados al mundo espiritual, de vuelta al hogar de vuelta a Dios.

Así pues, todos los sabios que se habían reunido en la ribera del río Sarasvatī para tratar de determinar cuál era la suprema Deidad regente, se liberaron de toda duda en cuanto a la adoración de Viṇu. De ahí en adelante, todos ellos se dedicaron al servicio devocional, y alcanzaron así el resultado deseado, y fueron de vuelta a Dios.

Aquellos que están verdaderamente ansiosos de liberarse del enredo material, harían mejor en aceptar de inmediato la conclusión que da Śrī Śukadeva Gosvāmī al comienzo de El Śrīmad-Bhāgavatam. Allí se dice que escuchar El Śrīmad-Bhāgavatam favorece en extremo el logro de la liberación, debido a que todo lo habla Śukadeva Gosvāmī. Sūta Gosvāmī confirma de nuevo el mismo hecho: si cualquiera que se encuentre viajando por este mundo material sin objetivo alguno, se interesa en escuchar las nectáreas palabras que habló Śukadeva Gosvāmī, indudablemente llegará a la conclusión correcta; tan sólo por desempeñar servicio devocional para la Suprema Personalidad de Dios, podrá detener la fatiga de emigrar perpetuamente de un cuerpo material a otro. En otras palabras, por oír en forma correcta, uno quedará fijo en el amoroso servicio devocional por Viṇu. Uno podrá liberarse indudablemente de este viaje material de la vida, y el proceso es muy sencillo. Uno tiene que darle recepción auditiva a las dulces palabras que habló Śukadeva Gosvāmī en la forma de El Śrīmad-Bhāgavatam.

Otra conclusión es que nunca debemos considerar que los semidioses, ni siquiera el Señor Śiva ni el Señor Brahmā, se encuentran en un mismo nivel que el Señor Viṇu. De acuerdo con El Padma Purāṇa, si lo hacemos, nos volvemos ateos de inmediato. En la Escritura védica conocida como Hari-vaṁśa, también se declara que sólo debe adorarse a la Suprema Personalidad de Dios, Viṇu. Debe siempre cantarse el mahā-mantra Hare Kṛṣṇa, o cualquier otro mantra de Viṇu similar a ése. En el Segundo Canto de El Śrīmad-Bhāgavatam, el Señor Brahmā dice: «Tanto el Señor Śiva como yo somos ocupados por la Suprema Personalidad de Dios, para realizar diferentes funciones bajo Su dirección». En El Śrī Caitanya-caritāmṛta también se declara que el único amo es Kṛṣṇa, y que todas las demás personas, en todas las categorías de vida, son tan sólo sirvientes de Kṛṣṇa.

En El Bhagavad-gītā, el Señor confirma que no hay verdad superior a Kṛṣṇa. También Śukadeva Gosvāmī, con objeto de atraer la atención hacia el hecho de que entre todas las formas de viṇu-tattva, el Señor Kṛṣṇa es ciento por ciento la Suprema Personalidad de Dios, narró la historia de un incidente que ocurrió cuando el señor Kṛṣṇa se encontraba presente.

Una vez, la esposa de un brāhmaṇa dio a luz un niño. Sin embargo, desafortunadamente, justo después de nacer y tocar el suelo, el niño murió de inmediato. El padre brāhmaṇa cogió al niño muerto y fue directamente a Dvārakā, al palacio del rey. El brāhmaṇa estaba muy afligido por la muerte prematura del niño, estando sus jóvenes padres aún presentes. Así pues, su mente se perturbó mucho. Anteriormente, hasta la época de Dvāpara-yuga, cuando existían reyes responsables y el Señor Kṛṣṇa se encontraba presente, el rey podía ser culpado de la prematura muerte de un niño, estando los padres de éste aún estén presentes. De forma similar, esa clase de responsabilidad se encontraba durante la época del Señor Rāmacandra. Como explicamos en el Primer Canto de El Śrīmad-Bhāgavatam, el rey era tan responsable de las comodidades de los ciudadanos, que debía velar que no hubiera ni siquiera excesivo calor ni frío. Ahora bien, aunque el rey no tenía culpa, el brāhmaṇa cuyo niño había muerto fue de inmediato a la puerta del palacio y comenzó a acusar al rey de la siguiente manera:

«¡El actual rey, Ugrasena, está envidioso de los brāhmaṇas!». La palabra exacta que se usó en este casi es brahma-dviaḥ. Aquel que está envidioso de los Vedas o aquel que está envidioso de un brāhmaṇa calificado o de la casta brāhmaṇa, se denomina brahma-dviṭ. Así que el rey fue acusado de ser brahma-dviṭ. A él también se le acusó de ser śaṭha-dḥī, falsamente inteligente. El cabeza de un estado debe ser muy inteligente para velar por las comodidades de los ciudadanos, pero de acuerdo con el brāhmaṇa, el rey no era inteligente en absoluto, si bien se encontraba ocupando el trono real. Por lo tanto, él también lo llamó lubdha, que significa «codicioso». En otras palabras, un rey o un cabeza de estado no debe ocupar el excelso puesto de presidente o de rey, si es codicioso y egocéntrico. Pero es natural que un director principal se vuelva egocéntrico, si está apegado al disfrute material. En consecuencia, otra palabra que se usó aquí es viayātmanaḥ.

El brāhmaṇa también acusó al rey de ser katra-bandhu, lo cual se refiere a una persona que nace de una familia de katriyas u orden real, y que carece de las cualidades de una persona de la realeza. Un rey debe proteger la cultura brahmínica y debe estar muy alerta del bienestar de sus ciudadanos; él no debe ser codicioso debido al apego al disfrute material. Si una persona sin ninguna cualidad se presenta como un katriya de la orden real no recibe el nombre de katriya, sino de katra-bandhu. De forma similar, si una persona nace de un brāhmaṇa, pero carece de cualidades brahmínicas, recibe el nombre de brahma-bandhu, o dvija-danbhu. Eso significa que un brāhmaṇa o katriya no se acepta como tal simplemente por su nacimiento. Uno tiene que capacitarse para la posición particular; sólo entonces se le acepta como un brāhmaṇa o un katriya.

Así pues, el brāhmaṇa hizo la acusación de que su bebé recién nacido había muerto debido a la incapacidad del rey. El brāhmaṇa lo tomó como algo sumamente anormal, y, por consiguiente, consideró que el rey era el responsable de lo ocurrido. También observamos en la historia védica que, si un rey katriya era irresponsable, algunas veces un consejo consultivo de brāhmaṇas que la monarquía mantenía, lo destronaba. Considerando todos estos puntos, parece que en la civilización védica el puesto de monarca era de una gran responsabilidad.

Por lo tanto, el brāhmaṇa dijo: «Nadie debe ofrecer respetos ni adoración a un rey que sólo está interesado en la envidia. Un rey así, emplea su tiempo bien sea en cazar y matar animales en el bosque, o el matar ciudadanos por actos criminales. No tiene autocontrol y posee mal carácter. Si los ciudadanos adoran u honrar a un rey así, nunca serán felices. Se encontrarán siempre pobres, llenos de angustia y congoja, y siempre se sentirán infelices». Si bien en la política moderna se ha abolido el puesto de monarca, el presidente no es considerado responsable de las comodidades de los ciudadanos. En esta era de Kali, el cabeza del estado obtiene votos de una u otra forma, y es elegido para ocupar un puesto excelso, pero la condición en la que se encuentran los ciudadano, continúa llena de ansiedad, congoja, infelicidad e insatisfacción.

El segundo hijo del brāhmaṇa también nació muerto, y el tercero también. Él tuvo nueve hijos y cada uno de ellos nació muerto, y cada vez él iba al portón del palacio a acusar al rey. Cuando el brāhmaṇa fue a acusar al rey de no protegerlo adecuadamente, Arjuna sintió curiosidad y se acercó al brāhmaṇa. Él dijo: «Mi querido brāhmaṇa, ¿por qué dices que no hay katriyas adecuados para proteger a los ciudadanos de tu país? ¿Acaso no hay ni siquiera alguien que pueda aparentar ser un katriya, y que pueda llevar un arco y flecha al menos para fingir que protege?, ¿Acaso tú piensas que todas las personalidades de la realeza que se encuentran en este país, tan sólo se dedican a realizar sacrificios con los brāhmaṇas, pero carecen de poder caballeresco?». De esa manera, Arjuna indicó que los katriyas no deberían reclinarse cómodamente, y dedicarse sólo a ejecutar rituales védicos. Por el contrario, ellos debían ser muy caballerescos en cuanto a la protección de los ciudadanos. Como los brāhmaṇas se encuentran dedicados a las actividades espirituales, no se suponen que hagan nada que requiera un esfuerza físico. Por lo tanto, ellos necesitan que los katriyas los protejan, para no ser perturbados en la ejecución de sus deberes ocupacionales, que son más elevados que los demás.

«Si los brāhmaṇas sienten una separación no deseada de sus esposas e hijos», continuó Arjuna, «y los reyes katriyas no cuidan de ellos, entonces esos katriyas han de ser considerados actores de escenario. En las obras dramáticas de teatro, un actor puede que haga el papel de un rey, pero nadie espera beneficio alguno de ese rey ficticio. De forma similar, si el rey o cabeza de un estado no puede brindarle protección a la cabeza de la estructura social, es considerado meramente un fanfarrón. Esos dirigentes viven tan sólo para su propia manutención, mientras ocupan excelsos puestos de jefes de Estado. Mi Señor, te prometo que he de brindarle protección a tus hijos, y si soy incapaz de hacerlo, entonces habré de entrar en un fuego ardiente, para contrarrestar la contaminación pecaminosa que me hubiere infectado».

Al escuchar a Arjuna hablar de esa manera, el brāhmaṇa respondió: «Mi querido Arjuna, el Señor Balarāma se encuentra presente, pero Él no pudo brindarles protección a mis hijos. El Señor Kṛṣṇa también se encuentra presente, pero Él tampoco pudo brindarles protección. Hay también muchos otros héroes, tales como Pradyumna y Aniruddha, que llevan arcos y flechas, pero ellos no pudieron proteger a mis hijos». El brāhmaṇa sugirió directamente que Arjuna no podía hacer aquello que había resultado imposible para la Suprema Personalidad de Dios. Él sentía que Arjuna estaba prometiendo algo que se encontraba más allá de su poder. El brāhmaṇa dijo: «Yo considero que tu promesa es como la de un niño inexperto. No puedo poner mi fe en tu promesa».

Arjuna comprendió entonces que el brāhmaṇa había perdido toda fe en los reyes katriyas. Por lo tanto, para animarlo, Arjuna hablo cómo si criticara incluso a su amigo, el Señor Kṛṣṇa. Mientras el Señor Kṛṣṇa y otras personas se encontraban escuchando, él atacó específicamente a Kṛṣṇa, diciendo: «Mi querido brāhmaṇa, yo no soy ni Saṅkarana ni Kṛṣṇa, ni ninguno de los hijos de Kṛṣṇa como Pradyumna o Aniruddha. Mi nombre es Arjuna, y yo llevo el arco conocido como Gāṇīva. Tú no puedes insultarme, pero yo he complacido incluso al Señor Śiva con mi valentía, cuando ambos nos encontrábamos cazando en el bosque. Yo tuve una pelea con el Señor Śiva que apareció ante mí como un cazador, y cuando yo lo satisfice con mi valentía, me dio el arma conocida como paupatāstra. No dudes de mi heroísmo. He de devolver a Tus hijos incluso si tengo que pelear con la muerte en persona». Cuando Arjuna le dio seguridad al brāhmaṇa mediante esas excelsas palabras, éste de una manera u otra se convenció y, así pues, regresó a su cada.

Cuando la esposa del brāhmaṇa iba a dar a luz a otro niño, el brāhmaṇa comenzó a rezar: «Mi querido Arjuna, por favor ven ahora y salva a mi hijo». Arjuna, después de escucharlo, se alistó de inmediato, tocando agua santificada y profiriendo mantras sagrados para proteger del peligro sus arcos y flechas. Él tomó específicamente la flecha que le regaló el Señor Śiva, y mientras salía, comenzó a recordar al Señor Śiva y su gran don. De esa manera, él apareció frente a la casa de maternidad, equipado con su arco, conocido como Gāṇīva, y con diversas otras armas.

Arjuna, quien aparentemente no se había ido de Dvārakā debido a que tenía que cumplir la promesa que le hiciera al brāhmaṇa, fue llamado de noche, cuando la esposa del brāhmaṇa iba a dar a luz al niño. Mientras iba a la casa de maternidad para atender el parto de la esposa del brāhmaṇa, Arjuna recordó al Señor Śiva y no a su amigo Kṛṣṇa, él pensó que como Kṛṣṇa no pudo darle protección al brāhmaṇa, era mejor refugiarse en el Señor Śiva. Ése es otro ejemplo de cómo una persona se refugia en los semidioses. Eso se explica en El Bhagavad-gītā: kamais tais tair hṛta-jñānāḥ, una persona que pierde su inteligencia debido a la codicia y a la lujuria, olvida a la Suprema Personalidad de Dios y se refugia en los semidioses. Naturalmente, Arjuna no era una entidad viviente ordinaria, pero debido a su trato amistoso con Kṛṣṇa, pensó que Kṛṣṇa era incapaz de brindarle protección al brāhmaṇa, y que él haría mejor en recordar al Señor Śiva. Más adelante quedó demostrado que el hecho que Arjuna se refugiara en el Señor Śiva en vez de Kṛṣṇa, no tuvo éxito en absoluto. Sin embargo, Arjuna hizo lo mejor que pudo mediante el canto de diferentes mantras, y cogió su arco para proteger la casa de maternidad por todas las direcciones. La esposa del brāhmaṇa dio a luz un varón, y, como de costumbre, el niño comenzó a llorar. Pero repentinamente, en cuestión de pocos minutos, tanto el niño como las flechas de Arjuna desaparecieron en el cielo.

Parece que la casa del brāhmaṇa se encontraba cerca de la residencia de Kṛṣṇa, y que el Señor Kṛṣṇa estaba disfrutando de todo lo que estaba ocurriendo, aparentemente a despecho de Su autoridad. Fue Él quien hizo el truco de llevarse al bebé del brāhmaṇa, así como las flechas, incluso la que le dio el Señor Śiva, de la cual Arjuna se había sentido orgulloso. Tad bhavaty alpa-medhasām: los hombres poco inteligentes, por estar confundidos, se refugian en los semidioses, y se satisfacen con los beneficios que ellos otorgan.

El brāhmaṇa comenzó a acusar a Arjuna en presencia del Señor Kṛṣṇa y otras personas: «¡Vean todos mi disparate! Puse mi fe en las palabras de Arjuna, quien es impotente y quien es experto sólo en hacer promesas falsas. ¡Cuán tonto fui al creerle a Arjuna! Él prometió proteger a mi hijo, cuando incluso Pradyumna, Aniruddha, el Señor Balarāma y el Señor Kṛṣṇa fallaron en ello. Si esas grandes personalidades no pudieron proteger a mi hijo, entonces, ¿quién puede hacerlo? Por lo tanto, yo condena a Arjuna por su falsa promesa y, también conozco su célebre arco Gāṇīva y su impudencia de declararse superior al Señor Balarāma, al Señor Kṛṣṇa, Pradyumna y Aniruddha. Nadie puede salvar a mi hijo, pues ya ha sido trasladado a otro planeta. Debido tan sólo a una crasa tontería, Arjuna pensó que podía traer de vuelta a mi hijo de otro planeta en el que se encontrara».

Condenado así por el brāhmaṇa, Arjuna se invistió de una perfección de yoga místico, para poder viajar a cualquier planeta a buscar al bebé del brāhmaṇa. Parece que Arjuna había dominado el místico poder yóguico mediante el cual los yogīs pueden viajar a cualquier planeta que deseen. En primer lugar, él fue al planeta conocido como Yamaloka, donde vive Yamarāja, el superintendente de la muerte. Ahí él buscó al bebé del brāhmaṇa, pero no pudo conseguirlo. Luego, fue de inmediato al planeta donde vive Indra, el rey del cielo. Al no poder conseguir al bebé ahí, fue al planeta de los semidioses del fuego, Naiṛti, y luego al planeta Luna. Luego fue a Vāyu y a Varuṇaloka. Al no poder conseguir al bebé en esos planetas, descendió al planeta Rasātala, el más bajo de los sistemas planetarios. Después de viajar a todos los diferentes planetas, fue finalmente a Brahmaloka, a donde ni siquiera los yogīs místicos pueden ir. Arjuna tenía ese poder por la gracia del Señor Kṛṣṇa, y, fue por encima de los planetas celestiales, a Brahmaloka. Al no poder conseguir al bebé, incluso después de buscar en todos los planetas posibles, intentó entonces lanzarse a un fuego, tal como le había prometido al brāhmaṇa que haría si era incapaz de devolverle su bebé. Sin embargo, el Señor Kṛṣṇa era muy bondadoso con Arjuna debido a que Arjuna era el amigo más íntimo del Señor. El Señor Kṛṣṇa persuadió a Arjuna que no entrara en el fuego por la vergüenza. Kṛṣṇa indicó que, como Arjuna era Su amigo, si entraba en el fuego por la desesperación, indirectamente ello sería una mancha sobre Él. Por lo tanto, el Señor Kṛṣṇa detuvo a Arjuna, asegurándole que Él conseguiría al bebé. Él le dijo a Arjuna: «No cometas la tontería de suicidarte».

Después de hablarle a Arjuna de esa manera, el Señor Kṛṣṇa mandó a buscar Su cuadriga trascendental. Él se montó en ella juntamente con Arjuna, y comenzó a dirigirse hacia el Norte. El Señor Kṛṣṇa, la todopoderosa Personalidad de Dios, pudo haber devuelto al niño sin esforzarse, pero hemos de recordar siempre que Él desempeñaba el papel de un ser humano. Así como un ser humano tiene que esforzarse por lograr ciertos resultados, así mismo el Señor Kṛṣṇa, como un ser humano ordinario, o como Su amigo Arjuna, partió de Dvārakā para devolver el bebé del brāhmaṇa. Mediante la aparición en la sociedad humana y la exhibición de Sus pasatiempos como ser humano, Kṛṣṇa mostró definitivamente que no había una sola personalidad superior a Él. «Dios es grande». Ésa es la definición de la Suprema Personalidad de Dios. Así que al menos en este mundo material, mientras se encontraba presente, Kṛṣṇa demostró que no había una personalidad superior a Él en el universo.

Kṛṣṇa se dirigió hacia el Norte, sentado en Su cuadriga con Arjuna, atravesando muchos sistemas planetarios. En El Brahma-saṁhitā se dice que éstos son sapta-dvīpa. Dvīpa significa «isla». Algunas veces, en la literatura védica se doce que todos esos planetas son dvīpas. El planeta en el que vivimos se denomina Jambudvīpa. El espacio sideral es conocido como un gran océano de aire, y dentro de ese gran océano de aire, hay muchas islas, que son los diferentes planetas. En todos y casa uno de los planetas también hay océanos. El algunos de esos planetas, los océanos son de agua salada, y en otros hay océanos de leche. En otros hay océanos de licor, y en otros hay océanos de ghī o de aceite. Existen también diferentes clases de montañas. Todos y cada uno de los planetas tienen un diferente tipo de atmósfera.

Kṛṣṇa pasó por encima de todos esos planetas y llegó a la cobertura del universos. En El Śrīmad-Bhāgavatam hay una descripción que dice que esta cobertura está constituida por una gran oscuridad. Se dice que el mundo material en conjunto, es oscuro. En el espacio abierto hay luz solar y, por lo tanto, está iluminado, pero en la cobertura, debido a la ausencia de luz solar, naturalmente hay oscuridad. Cuando Kṛṣṇa se acercó a la capa envolvente de este universo, los cuatro caballos que tiraban Su cuadriga —Śaibya, Sugrīva, Meghapupa y Balāhaka— parecieron todos dudar de entrar en la oscuridad. Esa vacilación es también parte de los pasatiempos del Señor Kṛṣṇa, debido a que los caballos de Kṛṣṇa no son ordinarios. No es posible que caballos ordinarios vayan por todo el universo y luego entren en sus capas envolventes exteriores. Así como Kṛṣṇa es trascendental, de forma similar Su cuadriga y sus caballos, y todo lo que se refiere a Él, son también trascendentales, más allá de las cualidades de este mundo material. Hemos de recordar siempre que Kṛṣṇa desempeñaba el papel de un ser humano ordinario, y también Sus caballos, por la voluntad de Kṛṣṇa, hacían el papel de caballos ordinarios, al dudar entrar en la oscuridad.

Kṛṣṇa es conocido como Yogeśvara, como se afirma en la última porción de El Bhagavad-gītā: Yogeśvaraḥ Kṛṣṇaḥ: todos los poderes místicos se encuentran bajo Su control. Tenemos la experiencia de que podemos ver a muchos seres humano que tienen algún místico poder yóguico, y que a veces realizan actos muy maravillosos; pero a Kṛṣṇa se le acepta como el amo de todo poder místico. Por consiguiente, cuando Él vio que Sus caballos dudaban de entrar en la oscuridad, de inmediato lanzó Su disco, conocido como Sudarśana cakra, que iluminó el cielo con mil veces más brillo que la luz del Sol. La oscuridad de la cobertura del universo es también una creación de Kṛṣṇa, y el Sudarśana cakra es el compañero constante de Kṛṣṇa. Así pues, Él penetró en la oscuridad manteniendo el Sudarśana cakra delante de Él. El Śrīmad-Bhāgavatam afirma que el Sudarśana cakra penetró en la oscuridad, tal como una flecha lanzada por el arco Śārṅga del Señor Rāmacandra penetraba en el ejército de Rāvaṇa. Su significa «muy bien», y darśana significa «observación», por la gracia del disco del Señor Kṛṣṇa, Sudarśana, todo puede verse muy bien, y nada puede quedar en la oscuridad. De esa manera, el Señor Kṛṣṇa y Arjuna atravesaron la gran región de la oscuridad que cubre los universos materiales.

Arjuna vio entonces la refulgencia de la luz conocida como el brahmajyoti. El brahmajyoti se encuentra por fuera de la cobertura de los universos materiales y, debido a que no puede ser visto por nuestros actuales ojos. Ese brahmajyoti recibe algunas veces el nombre de avyakta. Esa refulgencia espiritual es el destino último de los impersonalistas conocidos como vedantistas. Una descripción dice que el brahmajyoti es también ananta-pāra, ilimitado e insondable. Cuando el Señor Kṛṣṇa y Arjuna llegaron a esa región del brahmajyoti, Arjuna no pudo tolerar su refulgencia deslumbrante, y cerró sus ojos. La llegada del Señor Kṛṣṇa y Arjuna en la región del brahmajyoti está descrita en el Hari-vaṁśa. En esa porción de la literatura védica, Kṛṣṇa le informó a Arjuna: «Mi querido Arjuna, la refulgencia deslumbrante, la luz trascendental que estás viendo, constituye Mis rayos corporales. ¡Oh, el principal de los descendientes de Bharata! Yo Mismo soy ese brahmajyoti». Así como el disco solar y la luz solar no pueden ser separados, de forma similar Kṛṣṇa y Sus rayos corporales no pueden ser separados. Así pues, Kṛṣṇa proclama que Él Mismo es el brahmajyoti. Eso se afirma claramente en el Hari-vaṁśa, cuando Kṛṣṇa dice: ahaṁ saḥ. El brahmajyoti es una combinación de las diminutas partículas conocidas como chispas espirituales, o las entidades vivientes conocidas como cit-kana. La palabra védica so´ham, o «Yo soy el brahmajyoti», también puede aplicarse a las entidades vivientes, que también pueden proclamar que pertenecen al brahmajyoti. En el Hari-vaṁśa, Kṛṣṇa además explica: «Ese brahmajyoti es la expansión de Mi energía espiritual».

Kṛṣṇa le dijo a Arjuna: «El brahmajyoti se encuentra más allá de la región de Mi energía externa, conocida como māyā-śakti. Cuando uno se encuentra en este mundo material, no es posible que experimente esa refulgencia Brahman. Por lo tanto, esa refulgencia no se encuentra manifestada en el mundo material, mientras que en el mundo espiritual, está manifestada. Ése es el significado de las palabras vyalta-avyakta. En El Bhagavad-gītā se dice avyakto´vyaktāt sanātanaḥ: ambas energías se encuentran manifestadas eternamente.

Después de eso, el Señor Kṛṣṇa y Arjuna entraron en una extensa y vasta agua espiritual. Esa agua espiritual se denomina el océano Kāraṇārṇavao Virajā, que significa que ese océano es el origen de la creación del mundo material. En El Mṛtyuñjaya Tantra, una Escritura védica, hay una descripción vívida de ese océano Kāraṇa, o Virajā. Allí se afirma que el sistema planetario más elevado del mundo material es Satyaloka, o Brahmaloka. Más allá de eso se encuentran Rudraloka y Mahā-Viṇuloka. En cuanto a ese Mahā-Viṇuloka, se afirma en El Brahma-saṁhitā: yaḥ kāraṇārṇava-jale bhajati sma yoga, «El Señor Mahā-Viṇu yace en el océano Kāraṇa. Cuando Él exhala, innumerables universos entran Él. De esa manera, la creación material se genera y es de nuevo retirada. Cuando el Señor Viṇu y Arjuna entraron en el agua, parecía que se estaba formando un fuerte huracán de refulgencia trascendental, y el agua del océano Kāraṇa se encontraba sumamente agitada. Por la gracia del Señor Kṛṣṇa, Arjuna tuvo la experiencia única de poder ver el muy bello océano Kāraṇa.

Arjuna, acompañado por Kṛṣṇa, vio un gran palacio dentro del agua. Había muchos miles de pilares y columnas hechos de valiosas joyas, y la refulgencia deslumbrante de esas columnas era tan bella, que Arjuna fue encantado por ella. Arjuna y Kṛṣṇa vieron en ese palacio la gigantesca forma de Anantadeva, quien es también conocido como Śea. El Señor Anantadeva o Śea-nāga tenía la forma de una gran serpiente con miles de cabezas, y cada una de ellos estaba adornada con valiosas y refulgentes joyas, que brillaban hermosamente. Cada una de las cabezas de Anantadeva tenía dos ojos que parecían muy terribles. Su cuerpo era tan blando como la cima de la montaña Kailaśa, que siempre se encuentra cubierta de nieve. Su cuello era azulado, así como Sus lenguas. Así pues, Arjuna vio la forma de Śea-nāga, y también vio que en el muy suave y blanco cuerpo de Śea-nāga, el Señor Mahā-Viṇu yacía muy cómodamente. Él parecía ser omnipresente y muy poderoso, y Arjuna pudo entender que la Suprema Personalidad de Dios con esa forma es conocido como Puruottama. Él es conocido como Puruottama, el mejor o la Suprema Personalidad de Dios, debido a que de esa forma emana otra forma de Viṇu que, cuando se encuentra en el mundo material, es conocida como Garbhodakaśāyī-Viṇu. La forma Mahā-Viṇu del Señor, Puruottama, se encuentra más allá del mundo material. Él también es conocido como Uttama. Tama significa oscuridad, y ut significa por encima, trascendental; por lo tanto, uttama significa por encima de la región más oscura del mundo material. Arjuna vio que el color corporal de Puruottama‚ Mahā-Viṇu era tan oscuro como una nube nueva de la estación lluviosa; Él estaba vestido con una ropa amarilla muy hermosa. Su cara sonreía siempre muy hermosamente, y Sus ojos que eran como pétalos de loto eran muy atractivos. El yelmo del Señor Mahā-Viṇu estaba adornado con joyas valiosas, y Sus bellos zarcillos realzaban la belleza del rizado cabello de Su cabeza. El Señor Mahā-Viṇu tenía ocho brazos, todos muy largos, que llegaban hasta Sus rodillas. La joya Kaustubha adornaba Su cuello, y Su pecho estaba marcado con el símbolo de śrivatsa, que significa «el lugar de reposo de la diosa de la fortuna». El Señor llevaba una guirnalda de flores de loto que llegaba hasta Sus rodillas. Esa larga guirnalda es conocida como una guirnalda vaijayantī.

El Señor estaba rodeado por Sus asociados personales Nanda y Sunanda, y el disco Sudarśana personificado también estaba de piel al lado de Él. Como se dice en los Vedas, el Señor tiene innumerables energías, y también ellas se encontraban ahí de pie personificadas. Las más importantes de ellas eran las siguientes: puṭi, la energía de la nutrición, śrī, la energía de la belleza, kīrti, la energía de la reputación y ajā, la energía de la creación material. Todas esas energías les son otorgadas a los administradores del mundo material, a saber, el Señor Brahmā, el Señor Śiva y el Señor Viṇu, y a los reyes de los planetas celestiales. Indra, Candra, Varuṇa y al dios del Sol. En otras palabras, todos esos semidioses, estando apoderados por el Señor con ciertas energías, se dedican al amoroso servicio trascendental de la Suprema Personalidad de Dios. El aspecto Mahā-Viṇu es una expansión del cuerpo de Kṛṣṇa. También se confirma en El Brahma-saṁhitā que Mahā-Viṇu es una porción de una expansión plenaria de Kṛṣṇa. Todas esas expansiones no son diferentes de la Personalidad de Dios, pero puesto que Kṛṣṇa apareció en este mundo material para manifestar Sus pasatiempos como un ser humano, Él y Arjuna de inmediato ofrecieron sus respetos al Señor Mahā-Viṇu, postrándose ante Él. Se afirma en El Śrīmad-Bhāgavatam que el Señor Kṛṣṇa e ofreció respetos a Mahā-Viṇu; eso significa que Él le ofreció reverencias a éste, debido tan sólo a que el Señor Mahā-Viṇu no es diferente de Él Mismo. Sin embargo, ese ofrecimiento de reverencias a Mahā-Viṇu que hiciera Kṛṣṇa no es la forma de adoración conocida como ahaṅgraha-upāsanā, que se recomienda algunas veces para las personas que están tratando de elevarse al mundo espiritual mediante la ejecución del sacrificio del conocimiento. Eso también se afirma en El Bhagavad-gītā: jñāna-yajñena cāpy anya yajanto mām upāsate.

Si bien no era necesario que Kṛṣṇa ofreciera reverencias, debido a que Él es el maestro principal, Él le enseñó a Arjuna precisamente cómo debía ofrecerle respeto al Señor Mahā-Viṇu. Sin embargo, Arjuna sintió mucho temor al ver la gigantesca forma de todo, que era distinta de la que da la experiencia material. Al ver a Kṛṣṇa ofreciéndole reverencias al Señor Mahā-Viṇu, él de inmediato siguió Su ejemplo, y quedó de pie ante el Señor con sus manos juntas. Después de eso, la gigantesca forma de Mahā-Viṇu, sumamente complacido, sonrió de un modo agradable, y habló de la manera siguiente:

«Mis queridos Kṛṣṇa y Arjuna, estaba muy ansioso de verlos a ambos y, por eso dispuse llevarme a los bebés del brāhmaṇa y mantenerlos aquí. He estado aguardando verlos a ambos en este palacio. Ustedes han aparecido en el mundo material como Mis encarnaciones para minimizar la fuerza de las personas demoníacas que recargan el mundo. Ahora bien, después de matar a todos esos demonios no deseados, por favor, ustedes han de venir de vuelta a Mí. Ustedes dos son encarnaciones del gran sabio Nara-Nārāyaṇa. Si bien ambos se encuentran completos en sí mismos, para proteger a los devotos y aniquilar a los demonios, y especialmente para establecer principios religiosos en el mundo, de manera que puedan continuar la paz y la tranquilidad, están enseñando los principios básicos de la verdadera religión, de manera que la gente del mundo pueda seguir el ejemplo de ustedes, y pueda así tener paz y prosperidad».

Tanto el Señor Kṛṣṇa como Arjuna ofrecieron entonces sus reverencias al Señor Mahā-Viṇu, y llevándose de vuelta a los hijos del brāhmaṇa, regresaron a Dvārakā por la misma ruta por la que habían entrado en el mundo espiritual. Todos los hijos del brāhmaṇa habían crecido debidamente. Después de regresar a Dvārakā, el Señor Kṛṣṇa y Arjuna le entregaron al brāhmaṇa todos sus hijos.

Sin embargo, Arjuna estaba pasmado por un gran asombro, después de visitar el mundo trascendental por la gracia del Señor Kṛṣṇa. Y por la gracia de Kṛṣṇa, él pudo entender que toda opulencia que pudiera haber en este mundo material es una emanación de Él. Cualquier posición opulenta que una persona pueda tener en este mundo material, se debe a la misericordia de Kṛṣṇa. Por lo tanto, uno siempre debe estar consciente de Kṛṣṇa, estándole plenamente agradecido al Señor Kṛṣṇa, debido a que todo lo que uno pueda poseer, se debe por completo a Su misericordia.

La maravillosa experiencia de Arjuna, debida a la misericordia de Kṛṣṇa, es uno de los miles de pasatiempos que realizó el Señor Kṛṣṇa durante Su estadía en este mundo material. Todos ellos fueron únicos y no tenían paralelo alguno en la historia del mundo. Todos esos pasatiempos demuestran plenamente que Kṛṣṇa es la Suprema Personalidad de Dios, si bien mientras Él se encontraba presente en este mundo material, actuó tal como un hombre ordinario que posee muchos deberes mundanos. Él hizo el papel de un hombre casado ideal, y, si bien poseía dieciséis mil esposas, dieciséis mil palacios y ciento sesenta mil hijos, Él también realizó muchos sacrificios, tan sólo para enseñarle a la orden de reyes cómo vivir en el mundo material para bienestar de la humanidad. Como la Suprema Personalidad ideal, él cumplió los deseos de todos, desde los brāhmaṇas, las personas más elevadas de la sociedad humana, hasta las entidades vivientes ordinarias, incluso hasta los más bajos de los hombres. Así como el rey Indra está a cargo de distribuir la lluvia a todas partes del mundo para satisfacer a todos a su debido tiempo, así mismo el Señor Kṛṣṇa satisface a todo el mundo derramando Su misericordia sin causa. Su misión era brindarle protección a los devotos y matar a los reyes demoníacos; por lo tanto, Él mató a muchos cientos y miles de demonios. A algunos de ellos Él los mató personalmente, y algunos de ellos fueron matados por Arjuna, que estaba comisionado por Kṛṣṇa para ello. De esa manera, Él estableció a muchos reyes piadosos, tales como Yudhiṭhira, en la dirección de los asuntos del mundo. Así pues, mediante Su disposición divina, Él creó el buen gobierno del rey Yudhiṭhira, a lo cual siguieron la paz y la tranquilidad.

Así termina el significado de Bhaktivedanta, del Octogésimo Octavo Capítulo del libro Kṛṣṇa, titulado: «El muy excelente poder de Kṛṣṇa».

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